VENDER EN LIBRERÍAS FÍSICAS. Ese “objeto” de deseo.

Las librerías físicas se convierten en ocasiones para el autor en ese momento culminante de su trabajo. Para ellos no hay momento más emocionante que ver en una librería expuesto su libro, a la vista de todos, en un templo de la literatura como es una librería.

Vender un libro en las librerías físicas. ¿Cómo plantearlo?

Pero las librerías físicas no son la panacea, si bien es un buen escaparate y da cierto empaque a la obra y al autor. Poder enviar a nuestros amigos y conocidos a comprar el libro en una librería nos da cierto gustirrinín…

Antes de nada, lo primero que te recomiendo es que te leas este artículo en el que se habla de la distribución de libros cuando son autopublicados. Entiende primero que es una distribución y que nadie te engañe con buenas promesas. En el 95% de los casos es falso. Si alguien te promete algo así ¡desconfía de inmediato…!

Las librerías son negocios como cualquier otro y además muy masificados por las editoriales tradicionales que les envían libros. Las editoriales los llenan de títulos, no tan solo aquellos que los lectores reconocerán al momento, ni de autores ya consagrados, si no de los bancos de autores de cada editorial que se reparten por todas las librerías.

La proliferación de autores y títulos es tal, que llega a ser difícil que muestren interés por alguno en concreto, salvo aquellos que se venden solos.

Aunque no nos demos cuenta de los pequeños detalles, hay un trabajo muy duro tras los estantes de las librerías, abarrotados de títulos. Han de ser catalogados, almacenados, distribuidos de manera adecuada en las estanterías, custodiados, movidos de un lado para otro y, por regla general, si no se venden al cabo de un tiempo, todo un trastorno para su devolución a la editorial o distribuidora.

Por tanto debemos ser cautos y utilizar el sentido común a la hora de plantearnos hacer negocios con ellos y tratar de ponernos en su lugar. Generalmente nos pedirán que se los dejemos en depósito.

Seamos coherentes y tengamos los pies en el suelo. Vender en librerías físicas no es tan sencillo y aunque pueda parecer ilógico, no siempre es lo que te conviene.

Los Best Sellers están ahí porque su editorial se han gastado una fortuna en publicidad, una distribuidora se encarga de llevárselos, el público en general conoce al autor y su trabajo y como decíamos antes, se venderá solo.

Por tanto no estamos jugando con las mismas armas y jamás olvidemos que estar en las vitrinas y escaparates de las librerías especialmente importantes, tiene un coste.

¿Cómo vamos a convencerlos de que nuestro libro es merecedor de su atención? Pues igual que al público. Si has llegado hasta aquí ya te habrás dado cuenta de que hay que convencer a todo el mundo, agentes, editoriales, público, prensa y por supuesto a los libreros. Eres el comercial que vende tu libro.

Puntos a tratar con las librerías físicas:

No recorras todas las librerías de tu ciudad. Empieza por una, si es posible céntrica y si ya te conocen por ser cliente, mucho mejor.

• La forma de ganarte al librero es ofrecerle negocio. Envía a esa librería a toda la gente que puedas a comprar tu libro. En cuanto el librero vea las ventas, él mismo pedirá más copias.

Hay que ofrecerles posibilidades de negocio porque para eso están. Si ven que pueden obtener beneficios y es bueno para los dos, acabarán ayudándote por su propio interés. El porcentaje habitual de una librería es de un 30% del precio del libro.

En cuanto tengas resultados podrás ir a otra librería donde ya podrás decir, “lo tengo en tal sitio y se está vendiendo. Me encantaría poner esta librería como otro punto de venta de mi libro”. Luego envía a más personas a esa librería para que lo compren.

Todo es ir haciendo cadena poco a poco. Aprende a trabajar en equipo con las personas que te pueden ayudar a vender tu libro. Son un eslabón importante de la cadena.

• Potencia el hecho de ser un autor local, preséntalo como un punto a favor que facilitará las ventas

• Muestra si el libro tiene soporte publicitario.

• Donde se vende o se ha vendido anteriormente.

• Acordar con el librero dejar unos libros en depósito, si se agotan podrá solicitarte más.

• No estaría de más dejar algún tipo de merchandising. Todo ayuda.

• Ni que decir tiene que si vienes acompañado de publicidad, merchandaising (marcapáginas, folletos…), personas que puedan comprar, etc., te van a tomar más en serio.

No pensemos ni por un momento que el librero pondrá el libro por las buenas en su mejor estantería y mucho menos que por estar en la librería, el libro se venderá solo.

 

Marcapáginas para vender libros en librerías físicas

3 cosas importantes:

Hacer una presentación en esa librería puede abrirte las puertas.

• No pretendas empezar por el Corte Ingles, La Casa del libro, la Fnac, etc., porque va a ser realmente difícil por no decir imposible. Las grandes superficies trabajan de otra manera, con distribuidores, márgenes más altos…. Ese no es camino para empezar a vender tu libro impreso.

• Acuerda con el librero el modo de cobrar los beneficios y el porcentaje que se quedará por cada libro que venda, así quedará todo atado a la hora de regularizar las cuentas, tanto para ti como para él.

Marketing y merchandaising

El merchandising siempre ha sido un reclamo publicitario excelente. La variedad es enorme y sobre todo nos permite poder ser originales y sorprender al público. ¿Te imaginas por ejemplo hacer unas chapas para anunciar tu libro?

Chapas con el título de un libro para vender en librerías físicas

 

Con 100 chapas con la portada o el título de tu libro en cien solapas o camisetas diferentes recorriendo tu ciudad, puede repercutir en miles de potenciales lectores, a los que les llamará la atención.

Hay miles de posibilidades…. Solo hay que elegir donde quieres ir y lo original que quieres ser.

Imagínate que ese mismo librero al que le has dejado los libros para vender, puede dar a los clientes puntos de libro originales de un nuevo autor (tú). O junto a la caja una cesta con pequeñas tarjetas divertidas que remiten a tu libro…

Ese es un detalle que puede marcar la diferencia. Nunca sabes quién puede coger ese libro en sus manos o ese marcapáginas. ¡Imagínate que sea un editor o un agente literario!.

Debemos aprender de las grandes empresas, fijándonos en los detalles. No tenemos sus mismo medios ni tampoco su dinero, sin embargo, sí podemos ser originales, invirtiendo un poco, no solo dinero, si no también tiempo y esfuerzo.